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Créditos

¿De dónde vienen las tarjetas de crédito?

Hoy en día estamos muy acostumbrados al uso de tarjetas de crédito para cubrir necesidades personales o empresariales pero, aunque no lo creas, la existencia de estas tarjetas es algo muy reciente y su evolución acelerada ha traído grandes beneficios a distintos negocios y personas físicas que han sabido utilizarlas.

Pago con tarjeta de crédito
Oyster 16 de septiembre, 2021

Si a principios del siglo XX le hubieran dicho a la gente que en menos de 100 años empezarían a dominar las compras hechas con una tarjeta de plástico en lugar del dinero en efectivo, simplemente no lo hubieran creído; y es que la creación de este medio de pago data de hace poco tiempo, aunque hoy ya sea muy común verlas en funcionamiento.

En pleno 2022, el uso de tarjetas para comprar en línea y adquirir cosas parece ir en aumento. Por ejemplo, la CONDUSEF nos informó que “las operaciones de compra en comercio electrónico mediante tarjetas de crédito y débito, alcanzaron los 840 millones por un monto de 500 mil 171 millones de pesos” y que “del total de las operaciones efectuadas con tarjetas de crédito y débito en el 2021, el comercio electrónico representó el 20.3%”.

Pero si nos fuéramos un poco más de 100 años atrás, a 1921, la gente de la gran mayoría del planeta aún distaba mucho de escuchar el término “tarjeta de crédito”; esto nos habla de lo rápido que ha evolucionado este sistema de pago y del enorme impacto que ha tenido con el sistema financiero mundial; por eso, creemos importante compartir su origen contigo.

Los orígenes de la tarjeta de crédito

Pensar en términos de crédito nos puede remontar a épocas en la que el comercio se realizaba a través del trueque, pero el primer indicio de un concepto cercano a una tarjeta de crédito se dio hasta 1914, cuando Western Union creó una tarjeta que solo era ofrecida a sus clientes más especiales y que, a pesar de no ser de crédito, sí les daba acceso a ciertos beneficios monetarios y ofertas exclusivas que los demás clientes no podían aprovechar.

Sin embargo, no fue hasta 1949 cuando se registró la creación de la primera tarjeta de crédito a nombre de Frank X. McNamara -dueño de Hamilton Credit Corporation- quien, tras discutir con sus abogados el cómo una persona se había endeudado enormemente tras prestarle dinero a sus vecinos y no poder recuperarlo a tiempo, quiso pagar la cuenta de la cena y notó que había olvidado su dinero en casa. Se vio forzado a marcarle a su esposa para que le llevara su cartera hasta el restaurante y así evitar la inminente vergüenza.

Quedó tan marcado por esta situación que decidió crear una tarjeta que permitiera dar crédito a su portador para poder salir sin necesidad de llevar efectivo y que fuera aceptada en diversos establecimientos. Fue así que para 1950 lanzó la primera tarjeta de crédito llamada “Diner´s Club”, aceptada en tan solo 14 restaurantes de la ciudad de Nueva York, pero que en un par de años después, ya sería utilizada por más de 20 mil personas y la lista de establecimientos que la aceptaban también era mucho mayor.

pagar con tarjeta de crédito

La expansión de una idea crediticia

Tras el notorio éxito, la idea de crear una tarjeta que diera crédito se expandió a las instituciones financieras, y es por eso que en 1958, Bank of America creó su primera tarjeta de crédito llamada “BankAmericard” que con el tiempo se convirtió en Visa. Tuvo tanto éxito que otros bancos quisieron copiar la idea hasta crear sus propias tarjetas.

Una década más tarde, esta revolucionaria idea llegó a México para crear no solo la primera tarjeta de crédito en el país, sino la primera en toda latinoamérica. Su creador fue Banamex y la tarjeta se llamó “Bancomático”. Al año siguiente Bancomer sacó su tarjeta afiliada al sistema “BankAmericard” y unos meses más tarde, otro banco sacó su tarjeta llamada “Carnet”.

En 1967, un poco antes de estos acontecimientos en México, se creaba “MasterCharge” la tarjeta de crédito de First American Bank of Nashville y que después cambiaría de nombre al que hoy conocemos como Mastercard.

Las tarjetas de crédito, por sus amplios beneficios, periodos de pago y características vanguardistas, comenzaron a gozar de gran aceptación a nivel mundial y fue a partir de los años 60 que se comenzaron a ampliar sus posibilidades y usos, creando por ejemplo, los pagos diferidos en saldos a pagar y un sistema mundial de aceptación de tarjetas.

Conforme las décadas fueron avanzando y nuevas tecnologías se iban incorporando a nuestro día a día, las tarjetas comenzaron a ampliar sus beneficios para adaptar promociones como los meses sin intereses o recompensas como la acumulación de puntos. Y con la llegada del Internet, su alcance se volvió internacional con mayor facilidad.

Lo interesante de esta evolución es que las tarjetas de crédito han ido volviéndose cada vez más accesibles a las masas después de haber formado parte solo de los estratos sociales más altos, trayendo como consecuencia un incremento descomunal en transacciones a nivel mundial, lo que la llevará a seguir evolucionando durante los siguientes años. Algunos creen que incluso llegará el día en que las tarjetas de débito y crédito harán que el dinero en efectivo, como lo conocemos, desaparezca.

Clasificación en las tarjetas de crédito

No podemos dejar de hablar de la evolución de las tarjetas de crédito sin antes mencionar que también se fueron segmentando de acuerdo a sus características hasta crear una clasificación que depende de su naturaleza o de su objetivo final. Aquí hay algunas de ellas:

De acuerdo a su alcance, existen:

  • Tarjetas de crédito internacionales con aceptación global sin importar el tipo de moneda.
  • Tarjetas de crédito locales limitadas a la moneda y territorio nacional.

De acuerdo a las características del usuario:

  • Tarjetas de crédito convencionales cuyos límites de crédito dependen del historial crediticio, ingresos y capacidad de endeudamiento del usuario. Sus tasas de interés suelen ser altas por el tipo de ingresos que tienen los usuarios y están diseñadas para adquirir artículos de poco o mediano precio.
  • Tarjetas de crédito empresariales con mejores líneas de crédito e intereses más competitivos porque están enfocadas en financiar los gastos corrientes de un negocio, sin mencionar que forman el tan deseado historial crediticio comercial. Hay muchos aspectos en qué fijarse para saber qué tarjeta de crédito se necesita para emprender, pero de los más destacados está el que permiten poner tope de gastos o que generan reportes personalizados para eficientar la contabilidad de un negocio.

De acuerdo a un segmento específico:

  • Tarjetas de crédito premier o élite, igual a las convencionales pero con mejores límites de crédito y acceso a beneficios exclusivos para los clientes más importantes de una institución financiera.
  • Tarjetas de crédito privadas que solo pueden ser usadas dentro de un establecimiento en específico, un ejemplo de ellas, son las tarjetas de crédito departamentales.

Sin importar qué tarjeta de crédito uses, ahora ya sabes los eventos más relevantes que este plástico ha tenido que pasar para que el día de hoy puedas contar con una.

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