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Créditos

Todo sobre créditos

Tanto personas comunes y corrientes como emprendedores han recurrido al crédito como una de las herramientas más efectivas para adquirir bienes, servicios y activos sin necesidad de pagarlos en efectivo y como método eficaz para alcanzar metas a largo plazo sin descapitalizarse por completo; por eso, hoy te contamos todo sobre ellos.

Dueño de negocio
Oyster 27 de octubre, 2021

El crédito es un préstamo con un límite de dinero asignado por instituciones financieras acreditadas a las cuales hay que pagarles de regreso dicha cantidad. Cada institución delimita ciertas características a estos créditos, asignando comisiones, cuotas y tasas de interés que se tendrán que pagar de acuerdo a los tiempos y formas establecidas en el contrato.

Como dueño de negocio, tomar la decisión de adquirir un compromiso crediticio es algo que debe hacerse con plena información, estrategia y proyección de la realidad y salud financiera de la empresa para asegurarse que se tiene la forma y los recursos para pagarlo sin meter en problemas a todo el proyecto, pero también es necesario conocer aspectos generales y tipos de crédito existentes para elegir el que mejor se adapte a tus necesidades.

Los esenciales para adquirir un crédito

Antes de elegir con quién solicitar un crédito, lo mejor es hacer un análisis comparativo de las opciones que existen en el mercado. Para poder hacerlo, hay que entender algunos aspectos básicos que forman parte de las características propias de todos los créditos, y aquí te compartimos algunos de ellas:

1. Comisiones

Como se mencionó anteriormente, cada otorgador de crédito designa un cobro relacionado a costos directos y gastos generados al préstamo, como son la apertura, los gastos relacionados a la cobranza, a la disposición del efectivo, cargos por no pagar el crédito a tiempo, entre otros. A todos estos gastos se les denomina “comisiones”.

Si conoces bien cómo es tu comportamiento de pago y la realidad financiera de tu negocio, podrás comprobar cómo impactaría el pago de estas comisiones a tu administración regular. Con esto en mente, podrás realizar comparativas para ver cuál se adapta mejor a tu negocio.

2. Tasa de interés

Otra característica es la famosa “tasa de interés” que, en grandes rasgos, es el precio que se tiene que pagar por usar el dinero prestado. Estas tasas vienen especificadas en términos de porcentaje basado en periodos determinados que pueden variar de forma diaria, semanal, mensual y, la más común, anual. Todo basado en los términos y condiciones del crédito.

Hay dos tipos de tasas de interés, las fijas y las variables. La fija se refiere a que esa tasa se mantendrá igual e inamovible en toda la vida del crédito; la tasa de interés variable, como su nombre lo indica, se mueve durante la vida del préstamo, lo que significa que cuando la tasa es baja, los pagos podrían disminuir, pero al contrario, cuando es alta, aumentarán los pagos.

3. Costo anual total

Este indicador es muy importante porque expresa, en porcentaje, qué tan caro es un crédito. Ya hemos hablado más a fondo sobre qué es el CAT, pero lo esencial que debes saber es que éste incorpora el total de todos esos cargos, comisiones y tasas de interés que se generan por el uso del crédito, expresado de forma anual. Entre mayor es el CAT, el costo para financiar ese crédito también lo será.

El CAT es el mayor referente que puedes comparar entre créditos para determinar cuál le resultará más conveniente utilizar a tu negocio de acuerdo a su realidad financiera. Recuerda que no todo es buscar el que sea más barato, sino a nivel integral, qué tantos ingresos te ayudará a generar y qué tanta capacidad de pago tendrás para cubrir sus mensualidades.

4. Tipos de crédito

Existen muchos tipos de créditos, cada uno especializado en cubrir una necesidad específica. El Banco de México pone a disposición general una página para conocer mucho más a detalle sobre créditos, pero aquí te compartiremos a grandes rasgos los más populares.

Recuerda que la mayoría de estos créditos son revolventes o simples, es decir que se pueden volver a utilizar cuando los pagas, y los que a pesar de pagarlos ya no se pueden volver a utilizar.

  • Crédito Hipotecario: créditos a largo plazo para adquirir una propiedad, terreno o vivienda en un periodo que va entre 10 a 20 años. Este crédito puede servir para adquirir un espacio físico para montar tu negocio, pero hay que tomar en cuenta que, para utilizarlo, regularmente se necesita que ya cuentes con al menos el 20% del valor del inmueble para pagar el enganche, gastos inherentes y escrituración.
  • Crédito Automotriz: no solo instituciones financieras ofrecen este crédito sino agencias de autos también. También se necesita tener un cierto porcentaje para pagar un enganche y todo está enfocado en adquirir un medio de transporte.
  • Crédito de Nómina y Personal: créditos ligados a una tarjeta de débito donde usualmente se reciben tus ingresos. Muchas veces no se necesita un aval porque tu sueldo o ingreso mensual cubre este requisito. Lo que sí es importante es que los pagos de este crédito se descuentan directamente de tus ingresos, lo que puede representar una disminución continua en tus depósitos regulares.
  • Crédito Empresarial: una línea de crédito que usualmente es mayor y con mejores tasas de interés y condiciones. Está enfocada en las necesidades empresariales para impulsar su crecimiento y mejoramiento del servicio que se ofrece. En Oyster ya contamos con propuestas de crédito empresarial que se determinan de acuerdo a tus necesidades de negocio.
  • Tarjetas de crédito: son las principales fuentes de financiamiento para las personas y los comercios. Puede haber tarjetas bancarias y departamentales, pero ambas cuentan con una línea de crédito determinada y, según tu comportamiento de pago, se pueden obtener grandes beneficios como meses sin intereses o acumulación de puntos. Saber qué tarjeta de crédito necesitas para emprender conlleva mucha información y comparación, pero siempre hay una opción efectiva para tus necesidades.

Recomendaciones antes de usar un crédito

Ahora que ya sabes en general cómo se catalogan los créditos, te compartimos algunos tips que te ayudarán a tomar una mejor decisión al momento de adquirir un préstamo.

  • Existen las deudas buenas y las deudas malas. Para asegurarte que vas a adquirir una buena deuda, lo primero que hay que hacer es preguntarte: ¿para qué se va a necesitar el crédito? ¿En qué se va a invertir? Utilizar un crédito debería ser para mejorar un aspecto de tu negocio que, al momento de tenerlo, te llevará a obtener más ingresos, mismos que te ayudarán a cubrir los intereses del crédito sin problema.
  • Calcula tu capacidad de endeudamiento. Obtenlo al descontar de los ingresos de tu negocio tus gastos y tu ahorro o dinero enfocado a la reinversión, para que con el dinero restante puedas hacer un presupuesto que te permita tener claridad de cuánto dinero puedes destinar al endeudamiento por parte de un crédito. Esto ayudará muchísimo a no meter tu negocio en problemas financieros.
  • Lee muy bien sobre los términos y condiciones del crédito y, antes de firmarlo, pregunta y aclara todas las dudas que llegaras a tener. Más vale tener muy claro lo que puede pasar si por alguna razón no logras cubrir algún pago de tu crédito, que enfrentar las consecuencias sin saber el impacto que puedas llegar a tener.
  • Compara todas las características de los créditos existentes. Compara pago de intereses, comisiones, fechas de pago, otros pagos administrativos, etc., que vienen especificados en una tabla de amortización. Puedes también consultar el Registro de Contratos de Adhesión (RECA) de la CONDUSEF para más información.

Ahora ya tienes un panorama general de qué tipo de créditos existen y, si te informas aún más sobre cada uno de ellos, podrás descubrir que no solo son grandes herramientas para conseguir lo que necesitas para incrementar el crecimiento de tu negocio, sino que te impulsará a analizar y a manejar mejor tus finanzas para mantener una salud financiera estable y deseable en tu emprendimiento 🙂 .

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