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Créditos

¿Cómo encontrar ventajas competitivas para tu negocio?

Al crear un negocio, no solo hay detrás un deseo de independizarse, sino que también hay uno de ofrecer algo que los demás no pueden vender; es decir, encontrar una ventaja competitiva que te diferencie del resto de tus competidores. Por eso, en esta entrada indagamos cómo encontrar esta ventaja diferenciadora mientras ocupas herramientas que la hagan realidad.

¿Cómo encontrar ventajas competitivas para tu negocio?
Oyster 19 de noviembre, 2021

Destacarse es el nombre del juego, y entregar mayor valor a tus clientes es el motor que te mantiene jugando. Así es, una ventaja competitiva es esa característica que te pondrá por encima de tus competidores y trabajar en brindarla con cada experiencia asegurará la atracción de nuevos clientes.

Lo primero que se viene a la mente al pensar en ventajas competitivas son las externas de un producto, es decir, una ventaja intrínseca que le da un beneficio tangible al consumidor; por otro lado, tenemos las ventajas internas, que son las que le brindan un valor a tu proceso de producción como encontrar costos competitivos, mejorar aspectos administrativos, de distribución, de gestión e incluso de administración.

La realidad es que hablar de ventajas competitivas va mucho más allá y, para obtener ventajas relevantes, primero debes analizar las necesidades de tu mercado, hacer un benchmark o análisis de tu competencia, diseñar un sistema de producción para aplicarla y comunicarla de tal manera que te permita posicionarte mejor que tus competidores

Analiza tu mercado para encontrar tu ventaja competitiva

El mejor consejo que podemos darte es que siempre te centres en encontrar una sola ventaja o diferenciador para que todos tus esfuerzos sean claros y efectivos. Pero el primer paso para poder encontrar esta ventaja se encuentra en el análisis de las necesidades de tu mercado y el conocimiento detallado de todos los aspectos y características de tu competencia.

Conocer a tu “buyer persona” se vuelve esencial en este proceso. Es decir, tienes que armar un perfil arquetípico de tu comprador ideal para así conocerlo. Esta acción implica saber todos sus aspectos sociodemográficos, cómo se comporta como comprador (ya sea en línea o presencial), en su vida personal y profesional, así como la relación que tiene con tu negocio.

Luego, tienes que estudiar muy bien a tu competencia, lo que implica dominar los productos y servicios que ofrecen, dónde los venden, cuándo lo surten, su política de precios y cómo comunican los beneficios de dichos productos o servicios. Te puedes apoyar de diversas herramientas para profundizar en tu análisis como hacer un FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas), hacer un mystery shopping o revisar su posicionamiento en redes sociales y/o motores de búsqueda en Internet.

La importancia de conocer a tu competencia

El objetivo de conocer a la competencia es analizar sus objetivos y estrategias de mercado, con qué frecuencia actúa y cómo se relaciona con los clientes. Asimismo, tu análisis debe abarcar a tu competencia actual o empresas que venden productos o servicios similares a los tuyos y cuya participación en el mercado es importante, así como a tu competencia potencial, es decir, empresas que venden productos o servicios que puedan sustituir al tuyo o que estén a punto de repuntar en el mercado.

Con toda esta información ya puedes compararlos y analizarlos con el fin de identificar esa ventaja que tú puedes ofrecer y los otros no. Muchos se van de inmediato con ideas como hacer un producto que cueste más barato, dar un servicio impecable al cliente, crear un producto que dure más, un servicio que tenga una mejor localización, etc. Pero la realidad es que la ventaja competitiva efectiva es aquella que hace coincidir los factores que la hacen única y diferente con los factores de éxito en el mercado aplicados a tu marca.

Existen diversos factores que puedes analizar para evaluar el valor diferencial de tu ventaja, por eso, cuando creas que la has encontrado, apóyate haciendo estas preguntas: ¿Es suficiente para destacar frente a mi competencia? ¿Es exclusiva o la comparte alguno de mis competidores? ¿La puedo mantener a largo plazo o es fácilmente replicable? ¿Puedo defenderla frente a mis competidores? ¿Aporta algo positivo al mercado? Contestarlas te ayudará a sustentar si vas por buen camino al momento de elegir esa ventaja.

Tipos de ventajas competitivas

Es muy importante diferenciar el tipo de ventajas competitivas para que enfoques mejor tus esfuerzos al momento de delimitar una.

Ventajas comparativas: las ventajas están relacionadas al precio, presentación o mensajes de comunicación, ya que tu producto o servicio competirá por la atención de un consumidor dentro de un mismo sector o categoría.

Ventajas diferenciales: se refiere a encontrar una característica que visiblemente te destaque de la competencia, lo que crea lealtad de marca a pesar de la creciente competencia.

Las ventajas competitivas más comunes de las grandes empresas son: disminuir precios de producción sin arriesgar la calidad del producto, ofrecer calidad garantizada aunque el precio sea alto, brindar experiencia inolvidable en cada paso del proceso de compra, personalizar a detalle el ofrecimiento de un servicio e, incluso, apostar por la felicidad de los trabajadores, que termina en que cada uno trabaje de forma excelente, lo que impacta en tus clientes también.

El crédito empresarial, tu aliado para accionar tu ventaja competitiva

Tras todo este análisis y determinación de qué ventaja te hará destacar en el mercado, sigue la parte más complicada del proceso, la cual es determinar con qué recursos pondrás en marcha todos tus planes de diferenciación.

Ya sea que elijas mejorar la producción o características de un producto o servicio, ampliar tus zonas de distribución, invertir en capacitación, o incluso contratar personal más capacitado, lo más seguro es que tengas que recurrir a una inyección de capital para costear las mejoras dentro de tu proceso de producción, y una de las herramientas más efectivas para lograrlo es un crédito para negocio.

Hay muchas cosas que puedes hacer para sacarle el mejor provecho a un crédito empresarial, pero lo más importante es que analices la salud y situación financiera actual de tu negocio para que conviertas ese crédito en una deuda buena, es decir, que con los ingresos que se generan al aplicar tu ventaja competitiva, puedas pagar los intereses asociados al crédito, lo liquides en el plazo establecido y después disfrutes de las ganancias que se generarán a largo plazo.

En Oyster creemos en el crecimiento constante de las empresas mexicanas; por ello, trabajamos en seguir mejorando los créditos para negocios con el objetivo de ponerlos en movimiento y que alcancen todas las metas que se propongan, incluida la tangibilización de sus ventajas competitivas con las que se volverán únicos en el mercado 🙂 .

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